Hola amigos(as). Hoy es otro de esos días de nostalgia. Pero primero la canción de turno.
The Pixies – Here comes your man
Ahora ya podemos hablar tranquilamente, con música de fondo y todo el rollo. Pues decía que hoy toca nostalgia de una serie de la tele. ¿Qué? ¿Insinuáis acaso que me pasé la infancia sentado frente a la tele y el ordenador? A lo mejor es que tenéis razón.
Bueno, la serie de la que voy a hablaros, y espero que recordéis conmigo, es una serie que hasta no hace muchos años emitían en Telecinco los fines de semana y que ahora creo que emiten los hijos de puta asquerosos anti-ZAPATEROs de Telemadrid. Estoy dándole tanta emoción al asunto porque voy a hablar de una gran serie (no miréis los tags del artículo que me jodéis la presentación), esa serie es…
WALKER
TEXAS
RANGER!!!!
(Chucky, no me mates por usar tu nombre en vano)

Al fin saco valor para hablar de la serie que tanto le costaba pronunciar a Carmen Sevilla. Comprendedme, Chuck es Chuck, y da miedo.
El argumento de la serie es simple, Chuck es Walker, el Ranger de Texas que, junto a su compañero, que se llama Jimmy y es negro (como el de Club Disney) resuelve los crímenes del planeta Estados Unidos. Lo interesante de la serie es que mezcla las pelis de vaqueros con las series policiales.

Además de su compañero, hay una serie de entrañables clichés, la chica de ahora sí, ahora no (recordemos que Chuck no lo considera sexo si la mujer sobrevive), el
tabernero con bigote (si eres poli tienes que ir a un bar con los colegas) y el resto de peña que es más de lo mismo.
Pero vamos a lo que vamos. Esta era una serie de acción, de ostias como panes. Hay que ver cómo sonaban las tollinas en Walker Texas Ranger. Tal vez los guiones de las películas y series donde haya participado Chuck sean poco profundos, pero no se pueden negar sus dotes en artes marciales. Gracias a esto, las peleas, aunque falsas, eran entretenidas.
Respecto a los capítulos, pues no es que me acuerde de uno en concreto, pero solían salir muchos indios y reservas indias, lo que daba más sensación aún de estar entre un western y una de polis.
Si algo nos han demostrado los hechos de Chuck Norris es que la física (y la química, chúpate esa Antena 3) se la pasa por la minga. Que te den un balazo es imposible si eres Chuck, es más, si se lo dan, es porque él lo ha decidido, y por ello, no puede ponerse a gritar como haría cualquiera que no sea un John Rambo (¡Sargento Trautman, no siento las piernas! Ya no sabía cómo hacer para meter la frase en un post) en su lugar. Chuck no puede morir, es bien sabido. Pero mejor sabido es que en el mundo de la tele y el cine, si eres compañero del héroe y negro lo más posible es que te finiquiten. Cada dos por tres con las tripas de fuera. Al menos que yo recuerde.

Bueno, no recuerdo mucho más, espero haberos evocado lo suficiente, por si acaso, un vídeo:
Hasta la próxima amigos(as), otro día hablaremos de otras series, se me están ocurriendo Historias del Fútbol, Farmacia de Guardia y Padres Forzosos entre otras, pero si me dáis sugerencias, será mejor. ¡Adiós!











