Amigos(as) en uno de mis arrebatos he decidido hacer una entrada dedicada a todas esas fieles compañeras que me han alegrado la vida. No, no voy a hablar de ninguna chica sino de las pastillas de regaliz (que nadie piense cosas raras de mi sexualidad, ¿Pastillófilo? Demasiado hasta para mí).

Mi tesoooroo…
Cuando me entran ganas de matar, saquear y violar (y esa clase de comportamientos, ya sabéis) abro la bolsita donde llevo un puñado (previamente comprado en Golosilandia) y me meto una en la boca. Oh, pastis (de regaliz) sois exquisitas en todos los sentidos. Vuestra textura, vuestros alegres colores, vuestro sabor, mentolado en un principio y, al llegar al corazón, fuerte y sabroso, a intensa regaliz.
Y amigos(as) os preguntaréis ¿Y por qué voy yo a comprar pildoritas de regaliz en el lugar de una bolsa de papa-pajas? Por varias razones, expuestas a continuación:
- Son más baratas (También depende de cuánto compres, como todo).
- Chuck Norris lo hace. Es más, me dijo que si no lo hacéis irá a vuestras casas y le pegará una patada giratoria.

“Te patada-giratorizaré por comida”, neveras: temblad.
- Es más sano. No lo afirmo al 100%, pero supongo que sí.
Lo dicho, comed muchas gominolas: aspitos, risketos, cheetos-pandilla y pelotazo, palomitas sabor ketchup, piponazos sabor chimichurri (homenaje a Karles Villacampa), polos drácula y calipos, tiburones de gominola, momias (esto va por IZ-COP) pero no dejéis de probar, comprar y saborear pastillas de regaliz.
Además regaliz suena parecido a reggae (XD).

“Ya sabéis muchachos, si queréis ser como yo, comed muchas chuches, buscaos a un rubio pringao y afinad los puños”

“Y si queréis ser como yo, drojaos, no hagáis deporte y decid muchos tacos”
Entonces creo que me parezco más a Sid que a Bud…