Aquí todos estamos locos
The Pixies – Where is my Mind?
Esta mañana al despertarme todo parecía distinto. Más allá de la tradicional modorra que me acompaña cada mañana noté algo que no encajaba. Tal vez ese despertador con la etiqueta de “púlsame” tenía algo que ver. Rayos, hasta que no machaqué el aparato del demonio no me llegaron los pies al suelo. Modo de discurso Rorschach on. Desayuno normal. Galletas y un vaso de agua. Salgo a la calle. Poco a poco mis ideas se organizan. De repente noto algo extraño. Recordaba mi ciudad como un desastre de reformas y obras, pero no recordaba que hubiera una carretera de tierra vallada. Ligeramente atónito proseguí mi camino, mas sin previo aviso una marea de ancianos surgió de las casas para posarse en las varandas a ver las obras.
- Miá que tener que trabajar con este solaco…
- Ay que joerse la ñapa que’stan armando.
Apuré mi paso. ¿Qué es esta pesadilla? Apuré mi paso a mi destino. El gigantesco bloque de granito se elevaba y se perdía en el cielo. Una pequeña puerta se ofrecía ante mí con un letrero: “Bienvenido”. “Habrá que pasar”.
Dos cebras discutían flemáticamente pero indignadas.
- Esto no puede ser, hoy tres liebres y un anciano han intentado cruzar por mi sendero.
- Estoy sorprendido y asqueado, Lord Zebrington, no comprendo cómo la gente puede mostrar tan poco respecto por los pasos de cebra. El mismo nombre indica su propiedad y utilidad, sin duda.
-Disculpen, – Intervine yo – pero los pasos de cebra son llamados también “de peatones”.
- Insolente joven, ¿acaso si una cebra va por la calle no es un peatón? ¡No me hagas reír!
- Disculpe a mi amigo, – añadió la otra cebra – ¿Hay algo en lo que podamos ayudarle?
- La cuestión – Repliqué – es que llevo aquí una hora y no sé por qué he venido.
- Volví a mi casa, esquivando ancianos palas excavadoras y un grupo de animales exóticos que se manifestaban a propósito de las malas condiciones de lo que ellos llamaban “paso de colibríes” y “paso de marmotas bicéfalas norcoreanas”.
Cuado llegué a mi casa me dirigí al ordenador a revisar mi correo y esas cosas. Tras una larga discusión con un correo basura sobre el tamaño de mi pene conseguí mirar los avances en mi lista de rss y tal. Para cuando me di cuenta estaba en una isla tropical rodeado de caníbales. Corriendo como el demonio conseguí llegar de vuelta a mi casa con la sangre palpitando todavía en mis oídos. Me desmayé… es lo que tiene. Desperté aquí, al teclado.
Vamos, que el de hoy ha sido un día muy normal. Bueno, excepto porque es el aniversario de Lewis Carrol. Si no habéis leído Alicia en el País de las Maravillas todavía hacedlo ya y sabréis por qué merece reseña. ¡Saludos!
Enero 28, 2009 a 12:55 am
Fuera de problemas con el GMT, la fecha del aniversario es el 27.
Enero 28, 2009 a 2:18 am
ésta canción la oí de fondo en un blog y venga a buscarla, no me acordaba que es de la bso de el club de la lucha. muy buena.
Enero 28, 2009 a 4:43 pm
Sí señor, los Pixies, un grupo muy curioso con cancionacas.